Se denomina Revolución Industrial al proceso iniciado en el siglo XVIII en Inglaterra, por el cual la humanidad pasó de unas formas de vida tradicionales basadas en la agricultura, la ganadería y la producción artesanal, a otras fundamentadas en la producción industrial y la mecanización, Ello propició un acelerado proceso de urbanización que alteró profundamente las estructuras económicas, sociales, así como la mentalidad de los hombres.
Antecedentes
Las sociedades preindustriales presentaban los siguientes rasgos:
- La población crecía lentamente: las tasas de mortalidad eran muy elevadas, aunque se
compensaban con altas tasas de natalidad.
- La economía era agraria: la principal fuente de riqueza provenía de la agricultura y la
ganadería. La industria tenía poca importancia y era de carácter artesanal. Los excedentes
alimentarios eran escasos.
- Los intercambios comerciales eran limitados, predominando los realizados a larga
distancia, por barco. Las comunicaciones terrestres eran malas y escasas. Los medios de
transporte lentos y primitivos.
- El desarrollo urbano era escaso. Predominaba el hábitat rural y las ciudades grandes y
medias eran poco numerosas.
EL PROCESO DE INDUSTRIALIZACIÓN
Los primeros signos de cambio que llevaron a la Revolución Industrial comenzaron en el
último tercio del siglo XVIII en Inglaterra.
Una serie de factores intervinieron en el proceso:
1. Transformaciones en sector agrario: permitieron incrementar los excedentes alimentarios y disminuir la mortalidad catastrófica.
2. Transformaciones demográficas: implicaron un constante incremento de la población y la emigración del campo a la ciudad.
3. Transformaciones en la industria: ésta pasó de ser artesanal a concentrarse en fábricas que utilizaban máquinas y nuevas técnicas, lo que redundó en una producción masiva.
4. Transformaciones en el comercio: los intercambios internacionales se intensificaron y se creó un mercado nacional interno gracias al desarrollo de las comunicaciones y los transportes.
Tras una primera fase, a partir de 1875, el proceso de
industrialización entró en una nueva etapa que duraría hasta el
comienzo de la Primera Guerra Mundial. Es lo que los
historiadores denominan Segunda Revolución Industrial.
Durante esta etapa se consolidaron nuevas potencias
industriales, Inglaterra, aunque siguió en la vanguardia del
desarrollo, fue desbancada en el
liderazgo que hasta entonces había
mantenido. Las economías ascendentes, Alemania, Estados
Unidos y Japón desarrollaron una gran vitalidad.
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